El portal de noticias de Veracruz en internet

jueves, 10 de diciembre de 2015

Días de tinieblas, la metástasis de la corrupción en Perote que ensombrece

La culpa es de uno, Caev Perote


Travesuras de Jesús García


Mención aparte merece el caso del menudito y muy risueño Mario Bross Peroteño Jesús García Robelo, Director de la oficina operadora de agua del estado de Veracruz CAEV – Perote, quien históricamente ha sido envuelto (o ha sido poco hábil para desenvolverse a tiempo) en conocidos escándalos de violencia hacia las féminas, lo mismo que en actos deshonestos y cuestionados al frente de ese organismo. 

Vaya que son tantas las anécdotas que sus constantes fechorías que podrían reescribirse las mil y una noches con este rufián presupuestívoro, sus maldades van desde la negociación de vales y facturación de “viáticos” con una conocida gasolinera del centro de la gélida ciudad de Perotepasando por el inflado presupuesto en los últimos 3 años por ese concepto en la oficina que a duras penas cuenta con dos vehículos utilitarios, de los cuales uno es inservible, sin olvidar más casos como el jineteo de recursos que las cajas del sistema de agua reciben de los usuarios que van de $3,000 pesos en $3,000 pesos como goteo de agua, el injustificado gasto en maquinaria para la instalación de tomas domiciliarias (travesura que hace con ayuda depersonajes de cercanía consanguínea), la autorización ilegal para que piperos de la región exploten el agua de los pozos del subsistema a cambio de “moches”, facturas hechas a modo y exprofeso por conocidos negocios de esa ciudad a fin de sangrar el recursos público, descuentos mayores a los permitidos para sus amigos, la modificación ilegal de su nómina para cumplir la responsabilidad del pago de pensión alimenticia, son muchas de las tantas maldades que García Robelo hace al amparo del poder, pues insistentemente asegura que sus “bondades” benefician a otros personajes conocidos por su probada honestidad.


Menudo favor que le hace este oscuro personaje a su padrino, quien no creería lo que seguro dirán las auditorias que deben practicarse a la oficina operadora de agua, ese padrino que seguramente no sabe el tamaño de las fechorías que ese funcionario que no pasa del metro y medio comete, porque uno se pregunta ¿cómo puede caber tanta imaginación para la corrupción en tan pequeño galán?.


Quien escribe no puede imaginarse como es que aúncuando los aspirantes a la gubernatura por su partido el PRI, traen los discursos del combate a la corrupción que impera en el gobierno del Estado y no han alcanzado a divisar cuánto daño sigue causando personan como Jesús García al frente de esa oficina tan noble. 


La única explicación es que no busca favorecer realmente a quien le ha dado lo que tiene, pues tras esa mascara de gratitud esconde la real intención de abonar su planta para construirse la circunstancia que lo lleve a la candidatura a la presidencia municipal,  aquella a la que juró llegar como alcalde “si no, no regresaba”, a aquel palacio municipal del que fue echado a causa de lesionar a una mujer en una festividad patronal. 


Conocido es que su ambición lo han llevado a traspasar la línea de la mesura, de esa ambición también se habla y ha quedado constancia en el expediente que se inició en su contra por el reclamo de la pensión alimenticia que le corresponde dar, en el cual existe una constancia de perfil psicológico que asegura que se trata de una persona egoísta, ambiciosa y que se encuentra muy absorbida por sus deseos personales, ese dictamen que se negó varias veces a practicarse y que el Juez tuvo que requerir con insistencia hasta obtenerlo. Que hará Jesús García Robelo cuando las denuncias penales por sus malos manejos dejen de ser un candil en la calle y comiencen por congruencia a ser motivo de procesos judiciales, porque el buen juez por su casa empieza…


Así las cosas, uno como ciudadano se desilusiona de la clase política, se cansa de ver como se gastan nuestros impuestos, como se construyen casas blancas de la noche a la mañana, como se forman fortunas desde el poder, pero como dice Mario Benedetti, “La culpa es de uno”.