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jueves, 30 de septiembre de 2021

Científicos peligrosos


Héctor Coronel Brizio

Desde los tiempos de la inquisición, muchos científicos han sido perseguidos, y los lectores conocen ya muchos ejemplos; sea suficiente con citar el caso de Galileo como el ejemplo clásico, derivado del juicio llevado a cabo en su contra por la Inquisición de la Iglesia Católica en 1633, y este ejemplo corresponde a la respuesta de un Estado contra las ideas de los científicos que atentan contra sus principios.

Pero existen otros casos en los que algunos científicos o pseudo científicos, han sido aliados de los gobiernos para intentar imponer ideas falsas que les facilite el control político del pueblo.

Lysenkoísmo, es un término figurado para referirse a la sumisión de la ciencia a la política, y el término fue acuñado debido a los trabajos del ingeniero agrónomo soviético T.D. Lysenko, quien se decía capaz de incrementar sustancialmente las cosechas con base en sus teorías falsas relacionada con la “herencia de los caracteres adquiridos” y afirmaba que era posible la modificación de las características de las plantas únicamente por el ambiente.

Lysenko , ampliamente apoyado por Stalin ya que de ser cierta su teoría, la entonces Unión Soviética podría solucionar los problemas alimentarios por lo que atravesaba su pueblo, de ahí la idea de apoyarle.

Las publicación de los “descubrimientos” de Lysenko no se hacía en revistas de carácter científico sino en medios de alcance popular y, con el apoyo de su gobierno, Lysenko llegó a ser la única voz autorizada en su país en materia agrícola y alcanzó tanto poder entre los años veintes y medidados de los sesentas, que pudo enviar a la cárcel a muchos científicos que se oponían a sus teorías, entre ellos el botánico Nikolai Vavilov de quien se afirma murió en la cárcel víctima de la desnutrición.

Grave es cuando un Estado persigue a quienes piensan, a sus científicos, y más grave es aún cuando existen pseudocientíficos Lysenkoístas dentro y fuera de las universidades, quienes se someten a los caprichos de los gobiernos para obtener poder

Contra la persecución de científicos o de quienes forman parte de una sociedad crítica, es necesario alzar la voz, pues en la mayoría de los casos son castigados por sostener la verdad, por demostrar la falsedad de las afirmaciones de quienes ostentan el poder olvidándose del pueblo a quien deben servir, o simplemente por decidir no participar en esta clase de acciones.

En nuestro país, afortunadamente, las autoridades han dejado en claro que existe libertad de investigación, de cátedra, pensamiento y de expresión, y que ello no está sujeto a persecución alguna.

El desarrollo de la ciencia se basa en esa libertad, y como consecuencia el de las sociedades y el pensamiento científico debe incluirse en todos los niveles educativos para procurarnos un futuro mejor, libre de adoctrinamientos.

Como alguna vez expresé, lamentablemente existen países en los que el conocimiento y el pensamiento crítico, constituyen el peor de los delitos, considerando a los científicos, seres peligrosos.